Sucedía entonces algo que José no comprendía, no podía entender aquél acontecimiento de María esperando un hijo, y este buen hombre, "justo" lo llama el Evangelio, discurría acerca de qué hacer, al punto de pensar en dejarla en secreto, y claramente dice San Mateo que José pensaba en estas cosas. Suele pasarnos, con las distancias del caso, que también dedicamos momentos a pensar en cosas que no comprendemos y le damos vueltas y vueltas, y es cuando el Señor responde, como lo hizo con José, Dios no nos deja solos, nos conoce, sabe de nuestras debilidades, de nuestra pobreza, dificultades, capacidades, sabe hasta dónde podemos llegar, él en esos momentos en los que pensamos y pensamos sobre esas cosas que no comprendemos es que sale a ayudarnos. Como el Ángel que se aparece a José, con nosotros Dios tiene sus propias formas de comunicarse. El Evangelio nos da un presupuesto que debemos vivir para reconocer las acciones del Señor que viene en nuestra ayuda, ser justos, como San José. Pidámosle a él entonces, que nos ayude a vivir así. Para poder reconocer las acciones de Dios que no nos abandona en medio de nuestras confusiones, él nunca deja de estar con nosotros, más bien encuentra la manera de orientarnos y darnos luces para poder comprender algo de lo que en ese momento nos es difícil entender.
"Tú eres mi Señor: mi bien, nada hay fuera de ti" rezamos en el segundo versículo del salmo 16 (15) que la liturgia nos propone hoy. Estas palabras nos la podemos plantear en una pregunta hoy ¿Es el Señor nuestro bien? Para decir que Dios es nuestro bien primero debemos reconocer que solo Él es bueno y que sólo en Él podemos encontrar el bien, que toda obra suya es buena, "Vio Dios cuanto había hecho y era muy bueno" (Gen 1, 31). Cuando a Jesús le dicen "Maestro bueno" Él responde "¿Porque me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo Dios" (Mc 10, 18). En las sagradas escrituras podemos descubrir el bien que Dios hizo a su pueblo amado, al pueblo que incluso en los momentos que persiguió el mal, fue perdonado, salvado, rescatado y guiado constantemente hacia aquello que era el bien para ellos. Vemos también en sus páginas que aquellos que buscan practicar el bien no están libres de sufrimientos, y es así como descubren que después de la experien...

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