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Dios no te deja solo

Sucedía entonces algo que José no comprendía, no podía entender aquél acontecimiento de María esperando un hijo, y este buen hombre, "justo" lo llama el Evangelio, discurría acerca de qué hacer, al punto de pensar en dejarla en secreto, y claramente dice San Mateo que José pensaba en estas cosas. Suele pasarnos, con las distancias del caso, que también dedicamos momentos a pensar en cosas que no comprendemos y le damos vueltas y vueltas, y es cuando el Señor responde, como lo hizo con José, Dios no nos deja solos, nos conoce, sabe de nuestras debilidades, de nuestra pobreza, dificultades, capacidades, sabe hasta dónde podemos llegar, él en esos momentos en los que pensamos y pensamos sobre esas cosas que no comprendemos es que sale a ayudarnos. Como el Ángel que se aparece a José, con nosotros Dios tiene sus propias formas de comunicarse. El Evangelio nos da un presupuesto que debemos vivir para reconocer las acciones del Señor que viene en nuestra ayuda, ser justos, como San José. Pidámosle a él entonces, que nos ayude a vivir así. Para poder reconocer las acciones de Dios que no nos abandona en medio de nuestras confusiones, él nunca deja de estar con nosotros, más bien encuentra la manera de orientarnos y darnos luces para poder comprender algo de lo que en ese momento nos es difícil entender.

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