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Mostrando las entradas etiquetadas como Misericordia

Cómo vivir la misericordia de Dios en la vida diaria

" Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso... Con la medida que midáis, se os medirá " (Lc 6,36.38).  Estas palabras del Señor Jesús nos tocan profundamente. ¿Cuántas veces nos hemos encontrado midiendo nuestra compasión, calculando nuestro perdón, racionando nuestro amor? En este pasaje, Él nos invita a un ejercicio de conversión: aprender a amar como ama el Padre . Entre dos medidas: la humana y la divina  Nuestra naturaleza humana tiende a calcular, a medir, a sopesar el dar y el recibir. Es muy comprensible: buscamos protegernos, queremos asegurar cierta reciprocidad. Pero Jesús nos presenta una medida diferente: la medida desbordante del amor divino. La misericordia de Dios no conoce límites, no lleva cuentas, no guarda registro de los agravios . Difícil ¿no?  El desafío de la misericordia sin límites ¿Cómo amar a quien nos ha herido? ¿Cómo perdonar lo que parece imperdonable? La lógica humana nos empuja hacia la retribución, pero el Evangelio nos lla...

¿Cómo puedo encontrarme con la misericordia y la fidelidad de Dios?

El Salmo 84 nos regala una de las imágenes más bellas y esperanzadoras de toda la Escritura: “La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra y la justicia mira desde el cielo.” Este pasaje nos invita a contemplar un momento sublime: el encuentro entre la acción amorosa de Dios y nuestra respuesta como creyentes. De Dios brotan la misericordia y la justicia. Él nos ama con ternura infinita, pero también actúa con rectitud y verdad. Su justicia no es castigo, sino fidelidad a su alianza y al bien que desea para cada uno de nosotros . Ahora bien, hay un punto de encuentro: nuestra fidelidad. Cuando nos esforzamos por ser fieles a su amor, a su Palabra y a su plan para nuestras vidas, ese esfuerzo, por pequeño que parezca, es como una semilla que germina en la tierra. Y entonces sucede algo maravilloso: desde el cielo, Dios responde derramando su justicia y su paz sobre nosotros. La Biblia nos lo recuerda con claridad: “Si somo...

Por esperar lo extraordinario no vemos a Dios en lo ordinario

En la liturgia de hoy nos encontramos en la primera lectura con un texto tomado del segundo libro de los Reyes, los personajes son Naamán, general del ejército del rey sirio, una jovencita israelita, el rey de Siria, el rey de Israel y el profeta Eliseo. Leamos la primera lectura. Veremos en el relato que Naamán padecía de lepra y por un comentario de la jovencita Israelita quien abre la puerta de esperanza para la sanación, él se va donde el rey de Israel con una carta del rey de Siria. Luego de la reacción del rey de Israel ante la carta entra en escena el profeta Eliseo quien le dice al rey que mande a Naamán hacia él. Naamán acude a buscar al profeta Eliseo y éste le manda un mensajero que sale a su encuentro para darle algunas indicaciones y haciéndolas obtendría la curación de su piel, le mandó bañarse siete veces en el Jordán. Naamán esperaba otra cosa, esperaba que el mismo profeta lo atienda, que invocara a Dios en su presencia y que pase la mano por la parte enferma y...

Recemos por más obreros para la cosecha

En el versículo 36 del capítulo 9 del Evangelio de San Mateo que meditamos hoy, se relata que el Señor sintió compasión al ver a la muchedumbre fatigados y abatidos, como ovejas sin pastor, en otras traducciones he encontrado palabras, referidas a aquella multitud, como: "desgarradas", "vejados", ésta última, según el diccionario quiere decir que una persona ha sido maltratada, perjudicada, que ha padecido. Conociendo más sobre estos términos entendemos mejor la petición del Señor que pronto le hace a los discípulos «La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies». ¿Por qué están así las personas? ¿Qué los ha desgarrado? Es el desgaste que se sufre en el mundo, el desgarro que ocasiona enfrentarse a los lobos que andan sueltos para hacer el mal, para hacer que los hijos de Dios padezcan, es el desgaste ante el propio dolor por el pecado. Al indicar el Señor que son como ovejas que no tienen pastor está también ...

Volver al Señor

El hijo pródigo, como es relatado por el Señor Jesús (Lc 15, 11), en un momento toma consciencia. Habiendo visto hasta dónde había llegado, recuerda cómo eran tratados los jornaleros de su padre, entonces se dice "iré donde mi padre y le diré: he pecado contra el cielo y contra ti  no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros". Al leer y meditar hoy en la primera lectura que nos propone la liturgia (Oseas 14, 2-10) nos encontramos en le primera parte con la voz del Señor que a través del profeta llama la atención a Israel, que como el hijo pródigo del Nuevo Testamento, ha pecado y ha tropezado por su falta, y le dice "conviértete al Señor Dios tuyo, porque tropezaste por tu pecado. Preparad vuestro discurso, volved al Señor". Esta es la conversión. Implica entrar en sí mismo, como lo hace el hijo pródigo (Lc 15, 17) en este momento toca, siguiendo esta primera lectura que meditamos, tomar consciencia que hemos tropezado en el camino a cau...

Perdonar de corazón

Hoy el Señor Jesús, en el Evangelio, nos habla del perdón de corazón a los hermanos. Ante la pregunta de Pedro "¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿hasta siete veces?" El Señor responde "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete".  Luego explicará más sobre esto con una parábola acerca del rey que quiere arreglar cuentas con sus servidores (Mt 18, 23). Al finalizarla, el Señor dice: "Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos". ¿Cómo perdonar de corazón? En la parábola se le presenta al rey a uno que debía diez mil talentos y como éste no podía pagar el rey manda que se le venda junto con toda su familia, al escuchar la sentencia el servidor "se arrojó a sus pies, diciéndole «Señor, dame un plazo y te pagaré todo». El rey se compadeció , lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda".  Jesús nos presenta una pista sobre cómo debemos vivir e...

Corazón contrito y espíritu humillado

Hoy nos encontramos en la primera lectura con una oración de Azarías en el libro de Daniel, él, de pie en medio del fuego tomo la palabra y oró, en esta oración le pide al Señor que no los abandone, que no anule su alianza, que no aparte su misericordia de ellos, recordándole el amor a Abraham, a Isaac y a Israel. Luego reza Azarías: "Hemos llegado a ser pequeños en todas las naciones, y  hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados". Así pues lo somos nosotros también en este tiempo, humillados a causa de nuestros propios pecados, pero en la continuación de la plegaria nos topamos con una clave "que nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humillado nos hagan aceptables..." Ante el Señor en este tiempo de cuaresma debemos tener el corazón contrito , adolorido,con pesar por nuestras ofensas hechas a Dios, arrepentido por los pecados que cometemos y vivir en todo lo que hacemos con un espíritu humillado , es decir -en esto segundo- que en ...

Dios apuesta por nosotros

«“Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré, a ver si comienza a dar fruto. Y si no da, la cortas”». Esta es la última línea que escucharemos en el Evangelio de este Domingo de la III del tiempo de cuaresma. Vemos en esta parte de la parábola del viñador, relatada por el Señor Jesús, una apuesta por nosotros, es él quien nos concede tiempo para convertirnos de nuestra mala conducta, es él quien nos da tiempo para escuchar su Palabra y permitir que ella nos interpele. Nos da tiempo. Claramente lo podemos ver cuando se dice en la parábola "déjala todavía este año", cada año pues, por verlo de una manera, resulta ser un tiempo adecuado para que nosotros trabajemos en aquellas cosas que aún no nos dejan aferrarnos a la Cruz de Cristo, cada año debemos dar gracias a Dios por esa oportunidad que nos da. Él se compromete con nosotros. Leemos en la parábola "yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré". No estamos so...

¿Cómo vivir la misericordia?

Hace poco el Señor nos daba la lección de amar a nuestros enemigos, En el Evangelio que meditamos hoy, Jesucristo nos muestra una clave para saber cómo debemos ser en nuestras relaciones con los demás, seguimos en la vivencia de la caridad, mandamiento máximo del Señor para nosotros. Bien, nos da hoy esta pauta para nuestra vida cotidiana: "la medida con que ustedes midan se usará también para ustedes" . Y en los versículos anteriores nos pide que seamos misericordiosos con los demás, señalándonos que esto implica no juzgar, no condenar, perdonar y dar. Ante la pauta que el Señor nos da hoy valdría preguntarnos en todo momento frente a estas circunstancias ¿Me gustaría que me hagan esto que estoy haciendo? o podemos plantearlo así: "debo tratar a los demás como me gustaría que me traten a mí". No juzgar y no condenar , veámoslo con algunas preguntas: Juzgar ¿Tengo autoridad para hacerlo? ¿Quién soy yo para juzgar a los demás? Condenar ¿Me he ocupado de la viga q...

Tuve hambre y me dieron de comer

Dar de comer al que tiene hambre, dar de beber al que tiene sed, hospedar al forastero, vestir al desnudo, visitar al enfermo y al preso en la cárcel. Cada vez que hacemos algunas de estas acciones con el más pequeño de los hermanos del Señor , con aquellos necesitados, lo estamos haciendo con el mismo Señor Jesús, esto nos lo dice él mismo en el Evangelio que hoy meditamos. Se trata de actos específicos de caridad y misericordia que el Señor nos manda vivir y que en este tiempo de cuaresma podemos bien aprovechar para crecer en estos actos. En estas acciones se reconoce a los que son de Cristo.

El Señor es compasivo y misericordioso

Del Salmo 102: El Señor es compasivo y misericordioso. «Lento para enojarse y generoso para perdonar. El Señor no estará siempre enojado, ni durará para siempre su rencor». «No nos trata como merecen nuestras culpas, ni nos paga según nuestros pecados. Como un padre es compasivo con sus hijos, así es de grande su misericordia». «Así como un padre es compasivo con sus hijos, así es compasivo el Señor con quien lo ama, pues bien sabe él de lo que estamos hechos y de que somos barro, no se olvida». Sobre esto... Algunas reflexiones A veces cuando la embarramos en algo, cuando nos equivocamos o caemos en pecado no recurrimos rápidamente a la misericordia del Señor, no recordamos que él es compasivo y misericordioso. Para esos momentos este salmo nos lo recuerda:  Es generoso para perdonar. No estará siempre enojado. No nos trata como merecen nuestras culpas. Y luego en la última estrofa señala algo a tener en cuenta siempre: Él no mira nuest...