Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Humildad

Por esperar lo extraordinario no vemos a Dios en lo ordinario

En la liturgia de hoy nos encontramos en la primera lectura con un texto tomado del segundo libro de los Reyes, los personajes son Naamán, general del ejército del rey sirio, una jovencita israelita, el rey de Siria, el rey de Israel y el profeta Eliseo. Leamos la primera lectura. Veremos en el relato que Naamán padecía de lepra y por un comentario de la jovencita Israelita quien abre la puerta de esperanza para la sanación, él se va donde el rey de Israel con una carta del rey de Siria. Luego de la reacción del rey de Israel ante la carta entra en escena el profeta Eliseo quien le dice al rey que mande a Naamán hacia él. Naamán acude a buscar al profeta Eliseo y éste le manda un mensajero que sale a su encuentro para darle algunas indicaciones y haciéndolas obtendría la curación de su piel, le mandó bañarse siete veces en el Jordán. Naamán esperaba otra cosa, esperaba que el mismo profeta lo atienda, que invocara a Dios en su presencia y que pase la mano por la parte enferma y...

El hijo y el esclavo

Hoy escucharemos del Señor Jesús esta enseñanza «Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (Jn 8, 31-32). En aquel diálogo le responden "nunca hemos sido esclavos de nadie ¿Cómo dices tú: Os haréis libres?".  Nuevamente vemos que no entienden al Maestro, son palabras que no son acogidas, que como él mismo dice más adelante su palabra no penetra en ellos. Vemos en esta primera enseñanza un presupuesto para ser discípulos del Señor Jesús, mantenernos fieles a su Palabra, perseverantes en la escucha, la acogida y la concresión. Pero como la Palabra del Señor no es acogida ellos reaccionan ante algo que les incomoda, que el Señor les haya dicho que la verdad que él trae les hará libres, por eso responden a eso, ante lo cual Jesús responde dejándonos una enseñanza sobre lo que significa ser hijos y por otro lado ser esclavos. Hoy responde en el evangelio: «Os aseguro que quien comete pecado es es...

Todo el que se ensalza...

«Todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado» nos enseña el Señor Jesús hoy, luego de relatar una parábola. Difícil es no caer en esto -no ensalzarse-, sobre todo cuando se está acostumbrado a hablar más o primero y decir mucho sobre nosotros mismos y poco de lo bueno que hacen o dicen los otros. Pero claro está, por el Evangelio de hoy, que debemos combatir con esta tendencia que nos puede llevar al egocentrismo e individualismo, pensar sólo en nosotros y no en los demás, el fruto será andar por doquier ensalzándose, cantando sólo lo que uno hace. En cambio quien se humilla, éste será enaltecido, porque no es esencial quedar enaltecido en la tierra, como hacer méritos en ella para ser enaltecidos más bien en el cielo, en la vida futura. Una clave que ayude podría ser aprender a escuchar a los demás, promover el deseo de conocerlos, para así salir del escenario principal y poner más bien al otro ante nuestros ojos, buscar conocerlo, saber lo que hace, l...