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Mostrando las entradas etiquetadas como Testimonio

¿Cómo podemos ser hombres y mujeres de Dios?

Para responder a esta pregunta encontramos una clave en la primera lectura que la liturgia nos propone el día de hoy, por lo que será bueno leerla antes de continuar ( Daniel 3: 14 - 20, 91 - 92, 95 ). Luego de hacerlo sigamos... Ser hombres y mujeres de Dios está relacionado al testimonio que debemos dar a los demás, es decir, son los demás quienes deben ver en nosotros, los bautizados, a personas que pertenecemos a Dios, y que lo manifestamos en las decisiones que tomamos, en las acciones que obramos, en las palabras que usamos, en las formas como nos relacionamos, en fin, en todo lo que hacemos. Así, ante la pregunta que nos planteamos ahora en esta meditación ¿Cómo ser hombres y mujeres de Dios? la respuesta, pues, la encontramos en la actitud de Sidrac, Misac y Abdénago. Estos tres personajes se niegan al mandato del rey Nabucodonosor, haciendo una firme opción de no venerar a sus dioses ni adorar la estatua de oro que había hecho, sabiendo que esa decisión implicaba la ...

¿Amar a nuestros enemigos y rezar por nuestros perseguidores?

"Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos". (Tomado de Mt 5, 43-48)  Es lo que escuchamos del Señor Jesús en el Evangelio que la liturgia nos propone hoy. Es difícil vivir esto ¿cómo podemos hacer para vivir lo que él nos propone hoy? Ideas previas Una primera es que si él nos lo pide es porque sabe que lo podemos hacer. Como un padre que pide a su hijo hacer algo, pues no le pedirá algo que sabe que no tiene la capacidad de hacer. En segundo lugar: En las situaciones que se presentan como difíciles el Señor quiere que aprendamos a ir donde él, a buscarlo de todo corazón, es con él con quien realmente podremos vivir la misericordia que nos pide. La lógica de Dios En la cita el Señor nos pide amar a dos grupos de personas con quienes suele ser muy difícil practicar lo que nos pide, actitudes de amor. Luego de esta...

📖 Reflexión para la Cuaresma: Pasos que debemos dar en este tiempo

El Evangelio según  San Lucas (9, 22-25)  que leemos hoy, nos muestra algunos pasos que debemos vivir en este tiempo de cuaresma , tiempo de conversión. «Y, dirigiéndose a todos, dijo: "El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo». ✝️ Negarnos a nosotros mismos: El primer paso en la conversión Aquí Jesucristo nos indica en primer lugar debemos negarnos, es decir renunciar a nuestros gustos, a hacer las cosas porque sencillamente nos gustan, sin discernir que sea lo que Dios quiera para nosotros, entendiendo claro que el Plan de Dios para mi vida es mi felicidad. 🏋️‍♂️ Cargar nuestra cruz cada día: Un camino de aprendizaje y amor En segundo lugar nos pide cargar nuestra cruz cada día, y no es fácil, debemos aprender a hacerlo, cada día probablemente descubramos que necesitamos aprender o habituarnos a ciertas virtudes para que nos ayuden a cargar nuestra cruz con amor, como la paciencia, la docilidad, la obediencia, la ma...

..."en medio de vosotros hay uno que no conocéis"

¿Quién está en medio de nosotros? ¿Quién es al que se refiere San Juan? Los judíos, dice el Evangelio de hoy (Jn 1, 19-28), habían enviado sacerdotes para averiguar si es que Juan el bautista era aquél Mesías al que esperaban "Yo no soy el Mesías" dijo Juan, y más adelante les dice: "Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia." Anuncia así a Jesucristo el Hijo de Dios que está presente en medio de todos ellos y que aún no lo conocían. Esto último me llama a reflexionar una idea, la presencia de Jesús hoy en medio de nosotros y el hecho que hay muchos que no lo conocen, al respecto me pregunto: Los que lo conocemos ¿Qué hacemos para que otros lo conozcan? En medio de nosotros está el Niño Jesús a quien varios pastores y pobladores hemos visto pero a quién muchos aún no conocen, ni han escuchado de hablar de Él y la salvación que nos ha traído. ¿Qué hacemos l...

Si ven y oyen que obramos bien, escucharán lo que decimos

Hoy la primera lectura nos da una enseñanza para ser coherentes, pues muchas veces escuchamos quejas, por ejemplo, de padres que sus hijos no los escuchan, y también en viceversa, o de profesores que sus alumnos no los escuchan, o de amigos que los suyos no los escuchan y así. En la lectura de hoy vemos que "Felipe bajó a la ciudad de Samaría y predicaba allí a Cristo. El gentío escuchaba con aprobación lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría." De lo leído podemos decir "Si ven y oyen que obramos bien, escucharán lo que decimos", así sucedía con Felipe, así también sucederá con nosotros. Obremos bien, hagamos el bien, esforcémonos por esto y seremos escuchados.

Lo que sabemos y hemos visto

En el Evangelio de hoy se nos presenta una conversación entre el Señor Jesús y Nicodemo, en el diálogo, éste no entiende cómo será posible nacer de nuevo, que era lo que el Maestro les estaba enseñando. Entonces Jesucristo le responde con las dos líneas que meditaremos a continuación. Esta meditación nos servirá para revisar algunas ideas respecto al apostolado. De lo que sabemos hablamos En el tiempo de la resurrección los discípulos del Señor Jesús salieron a anunciar esta buena noticia, que él, el que había venido, el que enseñó, sanó, obró milagros, fue crucificado y murió, ha resucitado, que se había cumplido todo según su Palabra. Esto es lo que los apóstoles del Señor comienzan a predicar, es sobre lo que hablaban pues era lo que sabían, y comienzan a enseñarlo, es así que se cumple lo dicho por Jesús a Nicodemo "de lo que sabemos hablamos". ¿Qué sabemos ahora? ¿Conocemos nuestra fe? ¿Conocemos lo que profesamos en la oración del Credo? ¿Conocemos al Señor Jes...

El mundo necesita de nuestro testimonio de fidelidad

Ante el testimonio de fidelidad de los servidores de Dios, Sadrac, Mesac y Abed, el rey Nabucodonosor termina exclamando "Bendito sea el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, que envió un ángel a salvar a sus siervos que, confiando en él, desobedecieron el decreto real y prefirieron arrostrar el fuego antes que venerar y adorar otros dioses que el suyo." Sucedió que estos tres se habían negado hacer caso a la propuesta del rey de adorar a otro dios, que era una estatua de oro que había erigido, y como escuchamos o leemos en la primera lectura de hoy, Nabucodonosor se enoja y los manda a un horno con el fuego siete veces más fuerte de lo usual. Al ver a cuatro en vez de tres en el horno, diciendo "¿cómo es que veo cuatro hombres, sin atar, paseando por el horno sin sufrir nada?", es que el rey se admira. El testimonio de fidelidad al Señor Jesús ante los dioses que propone el mundo, tiene una fuerza arrasadora, esta fidelidad nace de la confianza que los tres siervos m...

Servir y no ser servidos

Ascender en el mundo significa siempre tener a otras personas como súbditos, a otros que trabajan para uno, si es que el puesto no es entendido como un ámbito de servicio a los fines de una institución y a las personas que se le encomiendan para lograr dichos objetivos, el horizonte se distorsiona, entonces el uno tendrá exigencias para su propio beneficio, que por supuesto no será lo mejor para nadie. Hoy el Señor Jesús en el Evangelio nos da una gran enseñanza que mucho puede iluminar esta realidad, vemos en la Sagrada Escritura que él no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos. Esto vivió Cristo, por lo tanto como seguidores del Señor, como cristianos, nos toca dar testimonio en el mundo de este paradigma, que él no conoce. Hemos venido a servir, no a ser servidos, ésta es una gran pauta para nuestra vida cotidiana. Hemos venido a servir en el lugar en donde trabajamos y a servir a las personas que nos son encomendadas y también a las personas p...

Tuve hambre y me dieron de comer

Dar de comer al que tiene hambre, dar de beber al que tiene sed, hospedar al forastero, vestir al desnudo, visitar al enfermo y al preso en la cárcel. Cada vez que hacemos algunas de estas acciones con el más pequeño de los hermanos del Señor , con aquellos necesitados, lo estamos haciendo con el mismo Señor Jesús, esto nos lo dice él mismo en el Evangelio que hoy meditamos. Se trata de actos específicos de caridad y misericordia que el Señor nos manda vivir y que en este tiempo de cuaresma podemos bien aprovechar para crecer en estos actos. En estas acciones se reconoce a los que son de Cristo.

Ayudar a que reconozcan al Señor

Aquellos que reconocemos al Señor Jesús, como el discípulo amado que lo vio de lejos y le dijo a Pedro y a los demás que estaban con él en la barca "es El Señor", o como Juan el Bautista que ve pasar al Señor a lo lejos y le indica a sus discípulos "He ahí el Cordero de Dios", así nos corresponde ayudar a los demás, nuestros hermanos, a reconocerlo, debemos mostrarles quién es el Señor y señalarles donde está. Tenemos que ayudar a que reconozcan la visita de Dios, para que se conviertan y crean en el Evangelio y conozcan la Vida Eterna, la anhelen, se arrepientan de sus pecados con el Señor buscando vivir siempre en adelante aferrados a él. Éste es un camino que también es siempre el nuestro.

¿Cuál eres tú?

¿Uno de los nueve o de los que como el extranjero regresó para dar gloria a Dios? El Evangelio de hoy, tomado de San Lucas, nos relata el pasaje del encuentro del Señor Jesús con diez leprosos, quienes cuando Jesús iba de camino a Jerusalén, de paso entre Samaria y Galilea, éstos salieron a su encuentro pidiéndole que los sane, el Señor les respondió que vayan a presentarse donde los sacerdotes y haciendo eso, uno se dio cuenta que había sido curado, entonces regresó dice el Evangelio que éste "se volvió alabando a Dios a grandes gritos, y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias." Entonces el Señor preguntó "¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?". El Señor Jesús nos sana, nos cura de verdad, y a muchos ha curado enfermedades espirituales muy graves y ha sanado heridas profundas que aunque por fuera no se ve como la lepra, son como muchas de las peores enferme...