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Mostrando las entradas etiquetadas como Alegría

En busca de una alegría profunda

De dónde viene esa alegría profunda, esa que permanece en el tiempo, que nada ni nadie nos podrá arrebatar.  Pues el Señor Jesús nos responde en el Evangelio de la liturgia de hoy [Jn 16, 20-23] que la fuente de esto que buscamos está en el encuentro con Él, en dejarnos mirar por Él, en ese volvernos a encontrar, volvernos a ver, que hace referencia a un encuentro constante. "pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar." (Jn 16, 22) Este hasta volvernos a encontrar es un tiempo de extrañar, de hacer memoria, de mantener viva una llama entregada, de practicar enseñanzas, pensando en estas palabras "volveré a verlos".

Él transforma la tristeza en alegría

Al finalizar el Evangelio de hoy vemos que el Señor, dirigiéndose a sus discípulos, les dice: "pero vuestra tristeza se convertirá en gozo" [San Juan 16, 16-20] . Y esta es una primera idea que contiene un gran mensaje, sólo Él, Dios, tiene el poder de transformar la tristeza en alegría.  Y el Señor les advierte una dualidad en el ser humano, al decirles: "lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará". Por un lado la tristeza de los discípulos y al mismo tiempo la alegría del mundo. ¿Por qué sucederá esa tristeza? Porque Jesús ya no estará con ellos como lo han tenido hasta entonces. El maestro que anduvo con ellos enseñándoles ya no estará, el amigo que compartió muchos momentos, el médico que curó el cuerpo y el alma, no estará más con ellos.  Esto también hoy lo vivimos cuando Jesús no está, comenzamos a sumirnos en una tristeza que no alcanzamos a identificar fácilmente hasta cuando toma alguna forma en nosotros. Mas el Señor promete una alegría posterior....