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Mostrando las entradas etiquetadas como Combate espiritual

El Señor nos libra del mal y nos da la paz

La primera lectura que meditamos hoy ( 2 Samuel 7, 4-17 ) nos muestra que Dios desde que nos ha invitado a una misión no nos ha dejado solos, él siempre ha estado con nosotros. Natán recibe de Dios una visión en la que le da un mensaje para David. En primer lugar dice Dios "Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel". Sobre esta línea podemos reflexionar acerca de aquello que Dios hace con nosotros, pues en un momento de nuestras vidas Él también nos ha llamado y en ése encuentro, el cual seguramente guardamos en el corazón, nos hemos experimentado salvados y llamados a una nueva misión. Este camino, el de seguir al Señor, seguir el llamado o la invitación que él nos ha hecho, no es sencillo, tiene momentos de dificultad, momentos de crisis, de duda, inseguridad, y en medio de este camino esta lectura nos da muchas luces, porque en medio de estas experiencias el Señor nos acompaña, nos libra del mal que nos acecha y nos...

La belleza exterior es resultado de trabajar por la belleza interior.

En el mundo se nos propone cultivarnos por fuera, fortaleza exterior, belleza en la imagen, buena apariencia, etc. Podríamos decir que se nos da muchas alternativas para ser "hermosos por fuera", y poco o nada acerca del cuidado interior, entonces son muchos los que resultan aprendiendo mecanismos de cuidados corporales y poco cuidado espiritual. Los fariseos eran personas a quienes el Señor Jesús constantemente denunciaba su falta de coherencia, mostrándose "justos delante de los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad". "hermosos por fuera pero por dentro llenos de huesos muertos y de pobredumbre", les dice hoy Jesucristo en la lectura del Evangelio según San Mateo (23, 27-32). Debemos cuidar nuestro interior ¿Cómo estamos por dentro? Es necesario ejercitarnos, trabajar en cambiar nuestros pensamientos si son malos, trabajar en el cambio de nuestras actitudes y comportamientos si no son los adecuados, esto es lo interior, n...

Es necesario una limpieza interior

El Señor Jesús describe muy bien la conducta de los fariseos en diversos versículos, en el que meditamos hoy, precisamente del Evangelio del día (Mt 23, 23-26) Jesucristo habla fuerte y claramente acerca de aquellos que cuidan más lo exterior cuando por dentro se están pudriendo, se cuida lo que se hace más no lo que se piensa, "limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis rebosando de robo y desenfreno!". Se permiten todo y no permiten en otros lo más mínimo. Entonces el Señor da la respuesta a este tipo de actitudes, Él dice: "limpia primero la copa por dentro y así quedará limpia también por fuera", en otra traducción dice "purifica primero por dentro la copa, para que también por fuera quede pura". Debemos pues hacer un ejercicio interior para purificarnos, como cuando uno limpia su propia casa por dentro, implica un ejercicio, cansará, pero los frutos serán buenos.

Tres aspectos para el combate espiritual

En esta meditación con la primera lectura que la liturgia nos propone hoy quisiera destacar tres aspectos necesarios para el combate espiritual. Veamos la lectura. «1 Por tanto, también nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone, 2 fijos los ojos en Jesús, el que inicia y consuma la fe, el cual, en lugar del gozo que se le proponía, soportó la cruz sin miedo a la ignominia y está sentado a la diestra del trono de Dios. 3 Fijaos en aquel que soportó tal contradicción de parte de los pecadores, para que no desfallezcáis faltos de ánimo. 4 No habéis resistido todavía hasta llegar a la sangre en vuestra lucha contra el pecado.» (Hebreos 12, 1-4) Mirar a la nube de testigos En la experiencia de vivir, día a día nos encontramos con algunos sucesos o noticias que nos desalientan o producen desánimo, resulta a veces dificil salir de esta experiencia y pronto pasan po...

El Señor nos protege

Que el Señor protege el camino de aquellos que se esfuerzan por ser santos, por cumplir su plan, es una realidad que los cristianos, en medio de las dificultades que se presentan, muchas veces olvidamos. Y sí, nos lo recuerda el salmo 1, que meditamos hoy, cuando dice "el Señor protege el camino de los justos". Así es hermanos, el Señor nos protege, y hay que recordarlo, debemos acudir a él a pedirle auxilio en medio de las dificultades y obstáculos que encontremos en nuestra peregrinación a la Patria Celestial. Algunas oraciones que podemos rezarle a manera de jaculatoria pueden ser: "Protege mi camino Señor", "Auxíliame Señor en las dificultades".

Volvamos al bien

...«tengo en contra tuya que ya no tienes el mismo amor que al principio. Recuerda de dónde has caído, arrepiéntete y vuelve a proceder como antes». Son estas las últimas palabras en la primera lectura que la liturgia nos propone hoy, tomadas del libro de Apocalipsis. Bien puede servirnos hoy para examinar nuestra conciencia y revisar si tenemos o no el amor a Dios que le teníamos antes, en ese primer momento cuando él salió a nuestro encuentro, si es que no, veamos qué ha sucedido en este tiempo, por qué lo hemos perdido. Es una clave también lo escrito al final, el arrepentimiento de nuestras malas obras, malas acciones, intensiones, y esforzarnos en todo caso por volver a obrar el bien.

Obras de la carne y obras del Espíritu

Hay obras de la carne y obras del Espíritu, San Pablo en la primera lectura que nos toca meditar en la liturgia de hoy (Gál 5, 18-25) nos dice, al hablarle a los gálatas, que debemos esforzarnos por seguir al Espíritu. Se trata de dejar las obras de la carne y buscar más bien vivir las obras del Espíritu. Él nos da algunas claves. Primero nos enseña a identificar las obras de la carne. Dice que estas obras son: la fornicación, la impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, enemistades, contiendas, envidias, rencores, rivalidades, partidismo, sectarismo, discordias, borracheras, orgías y cosas por el estilo. Luego, nos indica las obras del Espíritu: amor, alegría, paz, comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, amabilidad, dominio de sí. La pregunta que aquí debemos hacernos es ¿Qué queremos vivir? Obras de la carne o las obras del Espíritu ¿Cuáles son las que verdaderamente nos realizan? El Apóstol nos da una segunda clave cuando nos dice, a manera de advertencia: "Y los...