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Todo el que se ensalza...

«Todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado» nos enseña el Señor Jesús hoy, luego de relatar una parábola. Difícil es no caer en esto -no ensalzarse-, sobre todo cuando se está acostumbrado a hablar más o primero y decir mucho sobre nosotros mismos y poco de lo bueno que hacen o dicen los otros. Pero claro está, por el Evangelio de hoy, que debemos combatir con esta tendencia que nos puede llevar al egocentrismo e individualismo, pensar sólo en nosotros y no en los demás, el fruto será andar por doquier ensalzándose, cantando sólo lo que uno hace.

En cambio quien se humilla, éste será enaltecido, porque no es esencial quedar enaltecido en la tierra, como hacer méritos en ella para ser enaltecidos más bien en el cielo, en la vida futura.

Una clave que ayude podría ser aprender a escuchar a los demás, promover el deseo de conocerlos, para así salir del escenario principal y poner más bien al otro ante nuestros ojos, buscar conocerlo, saber lo que hace, lo que necesita, como podemos ayudarlo, buscar anunciarle a Cristo, convertirlo a la Fe.

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