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Miremos siempre a Cristo

¿Quieres curarte? pregunta el Señor Jesús al hombre con el que se encuentra en la piscina de Betsata, éste llevaba enfermo treinta y ocho años. La respuesta que da a esta pregunta fue: "no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes", entonces Jesús le dice «Levántate, toma tu camilla y camina».

Meditemos hoy en la respuesta que este hombre enfermo da a la pregunta de Jesús. Durante mucho tiempo efectivamente, este hombre ha intentado y tratado, por esto debe ser que su mirada se ha quedado marcada por esa experiencia de impotencia, de estar cerca de la fuente y no poder llegar a tiempo, el Señor Jesús le hace una pregunta que esperaba quizá un inmediato sí, más él contesta con la experiencia que lo ha marcado.

La salvación le estaba hablando al hombre enfermo y su mirada no estaba en él, sino en su posibilidad, en lo que él esperaba, en lo visible. Esta parte del Evangelio nos invita a mirar a Cristo como nuestro salvador y responderle SÍ Señor quiero que tú me salves, que tú me sanes, que tú me reconcilies. Nos invita también a buscarlo para pedirle con fervor según nuestras necesidades.

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