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Fe en la Palabra de Jesucristo

Continuando con la meditación del Evangelio que hoy nos propone la liturgia (ver aquí), ahora con una segunda reflexión, nos fijaremos en el diálogo que mantiene el Señor con un funcionario real en Galilea que al saber de su llegada y teniendo un hijo enfermo, fue a verlo y le suplicó que acudiera a ver a su hijo moribundo. Jesús le dice "Si no ven signos y prodigios, ustedes no creen", luego el funcionario sin hacer mucho eco le responde "Señor, baja antes que mi hijo se muera", entonces Jesús le dice "Vuelve a tu casa, tu hijo vive".

En este caso el Señor no acude al lugar en donde se encuentra el hijo del funcionario, no se dirige a realizar un milagro como en otra ocasión en el sitio en donde se le reclama, esta vez hace algo distinto, para la fe del funcionario el Señor pronuncia unas palabras, sin estar en el lugar, lo dice, al funcionario le corresponde creer, y esto es lo que hace, como vemos en el Evangelio "el hombre creyó en la palabra que Jesús le había dicho y se puso en camino". Cree y continúa su camino. Habiendo confirmado que su hijo fue sanado, luego que al regresar a casa sus servidores salieron a su encuentro y le comunicaron que su hijo vivía, y corroborando la hora se dio cuenta que correspondía al momento en el que el Señor Jesús pronunció aquellas palabras, entonces "creyó él y toda su familia" dice el Evangelio.

Hoy vemos en el Evangelio el fruto de la Fe en la Palabra del Señor, sucede un milagro, una persona se cura. Nos invita pues a creer en la Palabra de Jesucristo. Hoy implica que conozcamos su Palabra, la meditemos, la aprendamos, es decir, el Señor nos habla también hoy en los Evangelios en la Sagrada Escritura. Nuestra actitud debe ser no sólo escuchar o leer su Palabra, sino creer lo que él nos dice y nos enseña.

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