La primera lectura que nos propone hoy (Hechos 18, 1-8) la liturgia es muy iluminadora, pienso que podemos aprender del Apóstol de las gentes, San Pablo, la actitud que tiene frente a la misión que de Cristo ha recibido, él se dedica con mucho esfuerzo a predicar que Jesús es el Mesías. Dice la lectura de Hechos de los Apóstoles que los sábados, estando en Corinto, se ponía a discutir tratando de convencer a judíos y griegos. Las respuestas son duras, dice la lectura que "se oponían y respondían con insultos".
"Tú eres mi Señor: mi bien, nada hay fuera de ti" rezamos en el segundo versículo del salmo 16 (15) que la liturgia nos propone hoy. Estas palabras nos la podemos plantear en una pregunta hoy ¿Es el Señor nuestro bien? Para decir que Dios es nuestro bien primero debemos reconocer que solo Él es bueno y que sólo en Él podemos encontrar el bien, que toda obra suya es buena, "Vio Dios cuanto había hecho y era muy bueno" (Gen 1, 31). Cuando a Jesús le dicen "Maestro bueno" Él responde "¿Porque me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo Dios" (Mc 10, 18). En las sagradas escrituras podemos descubrir el bien que Dios hizo a su pueblo amado, al pueblo que incluso en los momentos que persiguió el mal, fue perdonado, salvado, rescatado y guiado constantemente hacia aquello que era el bien para ellos. Vemos también en sus páginas que aquellos que buscan practicar el bien no están libres de sufrimientos, y es así como descubren que después de la experien...
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