"¿Qué tengo que hacer para salvarme?" Siguiendo la meditación sobre la primera lectura de hoy, ésta fue la pregunta que hizo el carcelero inmediatamente después de lo sucedido en la cárcel, pues hubo un terremoto que tumbó los muros y el carcelero pensó que los presos habían escapado por lo que decidió quitarse la vida, pero Pablo lo llamó diciéndole que allí estaban, entonces les hace esta pregunta, pues se dio cuenta de lo que había sucedido, y ellos contestaron "cree en el Señor Jesús". Éste es el primer paso que debemos haber dado si es que queremos salvarnos, creer en el Hijo de Dios, en el que Él ha enviado, se trata de creer en su palabra y en sus obras (que ahora encontramos en los Evangelios). Luego de esto, Pablo y Silas le explicaron la Palabra del Señor, marcando el segundo paso, luego de manifestar que creemos se debe recibir la explicación de la Palabra de Dios y finalmente viene el bautizo, como acto que sella el deseo de pertenecer a Cristo, de creer que él es nuestra salvación.
"Tú eres mi Señor: mi bien, nada hay fuera de ti" rezamos en el segundo versículo del salmo 16 (15) que la liturgia nos propone hoy. Estas palabras nos la podemos plantear en una pregunta hoy ¿Es el Señor nuestro bien? Para decir que Dios es nuestro bien primero debemos reconocer que solo Él es bueno y que sólo en Él podemos encontrar el bien, que toda obra suya es buena, "Vio Dios cuanto había hecho y era muy bueno" (Gen 1, 31). Cuando a Jesús le dicen "Maestro bueno" Él responde "¿Porque me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo Dios" (Mc 10, 18). En las sagradas escrituras podemos descubrir el bien que Dios hizo a su pueblo amado, al pueblo que incluso en los momentos que persiguió el mal, fue perdonado, salvado, rescatado y guiado constantemente hacia aquello que era el bien para ellos. Vemos también en sus páginas que aquellos que buscan practicar el bien no están libres de sufrimientos, y es así como descubren que después de la experien...
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