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Autoridad, puesto de servicio

El Evangelio que meditamos hoy (Marcos 10,32-45) nos muestra una enseñanza que da el Señor Jesús a sus discípulos con la que podríamos obtener muchas luces para aquellos que ejercen la autoridad en sus diversas formas. En el versículo 42 dice: "Sabéis que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder." A muchos les toca ejercer la autoridad, decía antes, en sus diversas formas, esto quiere que la autoridad se manifiesta de modos distintos, por ejemplo: Los que son padres de familia, ellos tienen una autoridad sobre sus hijos; igualmente los que ejercen un rol de jefes, sea de naciones, empresas, oficinas, departamentos, lo que fuera, ellos tienen también una responsabilidad de autoridad sobre otras personas; también en la vida religiosa encontramos a los superiores de comunidades o de órdenes religiosas, sobre quienes recae la responsabilidad de los hermanos o hermanas de la comunidad para la cual han sido destinados a gobernar.

Fijándonos en el versículo planteado, vemos que dice el Señor de los jefes que las "dominan como señores absolutos", éstas son palabras que proponen una pregunta ¿no lo son? ¿Acaso los padres no son autoridad absoluta sobre sus hijos? ¿Acaso el dueño de una empresa u organización no es autoridad absoluta sobre sus trabajadores? ¿Acaso un superior (a) de una comunidad no lo es sobre sus hermanos (as)? Si continuamos leyendo lo que les dice el Señor a los discípulos nos daremos cuenta que la respuesta es no, ninguno de ellos tiene autoridad absoluta, ni los padres, ni los superiores, ni los jefes de naciones, ni los dueños de empresas, y esto por que ninguno es "dueño" de todo, pues ni siquiera saben cuánto tiempo estarán en el lugar en donde están, dueño es aquél que tiene señorío, dominio sobre alguien o algo, y ninguno de nosotros lo tenemos ni siquiera de nosotros mismos, porque hay muchas cosas que suceden y no las podemos controlar, sólo hay un dueño para todos, ése es Dios. Él es quien sabe cuánto viviremos, sabe lo que nos sucede, nos conoce. En este sentido todos los que tienen un puesto de autoridad, la tienen delegada por Dios, ante quien rendiremos cuenta en un momento por aquello que nos ha sido encomendado.

Bien nos dice el Señor Jesús "el que quiera ser grande, que se haga servidor de todos" lo mismo va para el que quiera ser el primero, debe servir a todos. La autoridad es un puesto de servicio a los demás, quienes tienen este puesto, deben en primera instancia entender que su primer trabajo es servir a las personas que les ha sido encomendado, pues el mismo Señor no ha venido a ser servido, sino para servir.

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