Comienza el título advirtiendo que si es que dices SÍ a la opción de vida de servir al Señor, es decir de ser un servidor en su viña, el primer trabajo es la propia respuesta ¿le quiero decir sí? y como el mismo Evangelio lo dice, si es que es si es SÍ, y no habrá cabida para la negativa. Entonces la primera lectura (Eclesiástico 2, 1-11) que nos plantea la liturgia en este día nos permite preguntarnos en primer lugar si queremos servir a Dios o más bien seguiremos con una vida a parte de él, como si no existiera. ¿Qué decides? ¿Decides servir al Señor? Si es que es así, lo que sigue de la lectura son consejos para lo que viene en tu vida, debemos meditarlos para poder acogerlos.
"Tú eres mi Señor: mi bien, nada hay fuera de ti" rezamos en el segundo versículo del salmo 16 (15) que la liturgia nos propone hoy. Estas palabras nos la podemos plantear en una pregunta hoy ¿Es el Señor nuestro bien? Para decir que Dios es nuestro bien primero debemos reconocer que solo Él es bueno y que sólo en Él podemos encontrar el bien, que toda obra suya es buena, "Vio Dios cuanto había hecho y era muy bueno" (Gen 1, 31). Cuando a Jesús le dicen "Maestro bueno" Él responde "¿Porque me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo Dios" (Mc 10, 18). En las sagradas escrituras podemos descubrir el bien que Dios hizo a su pueblo amado, al pueblo que incluso en los momentos que persiguió el mal, fue perdonado, salvado, rescatado y guiado constantemente hacia aquello que era el bien para ellos. Vemos también en sus páginas que aquellos que buscan practicar el bien no están libres de sufrimientos, y es así como descubren que después de la experien...
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