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Cuando caminamos en medio de tinieblas

Hay momentos en la vida de cada uno en los que atravesamos una tiniebla a veces densa, otras no tanto, pero en todo caso es tiniebla y no vemos bien, nos asustamos, experimentamos incertidumbre, inseguridad, ansiedad, con esto nuestra certeza que el camino tiene un final deja de verse de esta manera, pues lo único que vemos es tiniebla.

Aunque es una figura este primer párrafo, para cada lector evocará alguna de esas experiencias imágenes concretas. Estando en estas circunstancias nos resulta difícil la vida cristiana, quizá no encontramos a Dios como antes lo habíamos encontrado. Sin embargo ante esto es necesario conocer otra certeza y nos la muestra uno de los versículos del salmo que la liturgia nos propone hoy (138) cuando reza el salmista: "Si digo: Que al menos la tiniebla me encubra, que la luz se haga noche en torno a mí, ni la tiniebla es oscura para ti, la noche es clara como el día."

Esta certeza nos ayuda en momentos en los que atravesamos un camino con tiniebla, ella no es oscura para Dios, y la noche es clara como el día. Sabiendo esto, debemos en esos momentos clamar desde lo más hondo por ayuda, que el Señor al escuchar nuestras oraciones iluminará con su luz nuestro camino, aunque esa luz tarde en llegar, debemos ser pacientes y seguir rezando, llegará. Él es luz en las tinieblas, la noche para él es como el día, caminemos en esas circunstancias, entonces, apoyados en Él.

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