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Mi madre y mis hermanos

«Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen». Nuevamente el Señor llama nuestra atención respecto a la fórmula oír la Palabra de Dios y ponerla en obra. Son dos aspectos, escuchar y obrar.
Oír la Palabra 
El Señor Jesús nos va hablando a través de la Sagrada Escritura, nos va guiando, va conduciéndonos como lo hacía con el Pueblo de Israel, en el día con la columna de nube y en la noche con la columna de fuego, así el Señor ahora nos orienta, nos da pautas sobre lo necesario para nuestra vida, sea para compartir la alegría que vivimos con los demás o para enfrentar obstáculos en el camino. Él nos da las orientaciones que necesitamos.
Implica de nuestra parte atención, escucha, silencio interior, para verdaderamente escuchar con atención. Es necesario meditar su Palabra todos los días. 
Poner por obra 
Luego de haber escuchado lo que el Señor nos dice, luego de haber meditado su Palabra, esta experiencia nos conduce a la acción, y aunque algunas cosas nos cuesten, debemos ponerlas en práctica, sino esa semilla no será fecunda.
El Señor. además de esto, nos muestra un horizonte, dice que para los que esto hacen se convierten en su Madre y sus hermanos. Podríamos pensar que la Iglesia que eso hace, escuchar y poner por obra la Palabra del Señor, se convierte en la Madre, y es nuestra Santa Madre Iglesia y nosotros al hacer lo mismo en nuestra Madre somos sus hermanos.

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