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«Sácame Señor de la red que me han tendido»

En el Salmo que meditamos hoy...

5 Sácame de la red que me han tendido, que tú eres mi refugio;
6 en tus manos mi espíritu encomiendo, tú, Yahveh, me rescatas.
En este par de versículos del Salmo 30, se canta esta súplica al Señor. Sácame de la red que me han tendido. Petición que remite inmediatamente a alguien que nos tiende una red para hacernos daño, pues pide el salmista que lo saquen de esa red en la que además se ve envuelto. ¿Acaso no nos ha pasado? Hay veces en las que percibimos que el mal que nos rodea es como una red que nos tienden para que caigamos, las tentaciones, nuestras fragilidades, nuestra voluntad afectada, y si caídos estamos, es cuando debemos suplicar con fuerza y esperanza en el Señor: "Sácame de la red que me han tendido, tú eres mi refugio". Rápidamente encomendarnos a él, pues él es quien nos rescatará.

Se convierte entonces en una buena jaculatoria: "Sácame de la red que me han tendido, ...tú eres mi refugio, ...tú me rescatas".

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