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Viviendo dignamente la vocación a la que hemos sido llamados

Reflexionemos sobre algunas lecciones de la primera lectura que nos propone la liturgia en este día, en el que celebramos a San Mateo, apóstol y evangelista.
Tomado de Efesios 4
1 Os exhorto, pues, yo, preso por el Señor, a que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados,
2 con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor,
 Vivir de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados...

Caminar en medio de las responsabilidades y diversas acciones a las que uno está comprometido podría perder el rumbo en tanto lo hecho no responda en actos concretos a la vocación a la que hemos sido llamados. Buena invitación nos hace San Pablo, tener presente que mi vida debe reflejar la vocación que tengo, y debo vivir cada día dignamente según tal llamado.

Virtudes implicadas en la vivencia de mi vocación

"Humildad, mansedumbre y paciencia" luego dice: "soportándoos unos a otros por amor". Atendamos brevemente al significado de cada palabra que nos da el diccionario.
Humildad: Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.
Mansedumbre: (Manso) De condición benigna y suave.
Paciencia:  Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse.
La exhortación de San Pablo a vivir las virtudes descritas en el versículo segundo culmina con aquél "soportándoos unos a otros por amor", la meta final es vivir el amor, que el Apóstol relaciona con la vida comunitaria, el amor que se vive en un espacio de encuentro en donde me relaciono con el otro, y esa relación tiene sus costos, pues de ambos lados implica ser humilde, manso y paciente. Por ejemplo para ayudar y dejarme ayudar, estas tres virtudes se complementan muy bien y ejercitándome en ellas puedo decir que me esfuerzo por vivir el amor.

Las relaciones en este encuentro (lugar, espacio en donde el uno se encuentra con el otro o los otros) no son siempre fáciles, tienen una cuota cotidiana de dificultad, es así que viene bien la palabra utilizada por San Pablo "soportándoos" que significa:  sostener o llevar sobre sí una carga o peso, viene del latín "supportare" compuesta de sub (debajo) portare (llevar), es decir llevar algo de abajo hacia arriba.

Refiere entonces a debemos sostenernos por amor, y este sostenernos, ayudarnos a cargar nuestras cruces, implica esforzarnos por vivir las tres virtudes descritas: humildad, mansedumbre y paciencia.

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