Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2011

Fuego sobre la tierra

El Evangelio que nos toca hoy (San Lucas 12, 49-53) comienza con una cita que siempre cuestiona mucho y muestra la fuerte sintonía entre el Hijo y el Padre. «He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera encendido! Con un bautismo tengo que ser bautizado y ¡qué angustiado estoy hasta que se cumpla! «¿Creéis que estoy aquí para dar paz a la tierra? No, os lo aseguro, sino división. Los primeros versículos tienen todo el contenido en donde el Señor Jesús muestra este, no sólo ardor, sino angustia, como él mismo lo dice, para que se cumpla el Plan del Padre, arrojar fuego sobre la tierra, el fuego de la Verdad que es su mismo Hijo, y al contacto de esa verdad con lo que es del mundo se produce división. Porque el Mundo no es capaz de aceptar esa verdad que irrumpe y desordena lo que él ordena a su parecer, llevado por sus gustos. La Fuerza de la Verdad de Cristo, es la que golpea y desacomoda al acomodado, rompe con los esquemas de este mundo...

Del pecado al Servicio de Dios

«Pues si en otros tiempos ofrecisteis vuestros miembros como esclavos a la impureza y al desorden hasta desordenaros, ofrecedlos igualmente ahora a la justicia para la santidad», dice San Pablo a los Romanos, según nos los recuerda la primera lectura de hoy. Sirviendo a la impureza y al desorden en otros tiempos de mayor consentimiento del pecado, tiempos de esclavitud con el pecado. Como el mismo apóstol señala en el versículo 21 «¿Qué frutos cosechasteis entonces de aquellas cosas que al presente os avergüenzan? Pues su fin es la muerte». Ahora, más conscientes, vivimos avergonzados de los frutos de aquellos tiempos, vergüenza nos debe dar esa cosecha. En el versículo 22 San Pablo nos presenta nuestro nuevo horizonte «Pero al presente, libres del pecado y esclavos de Dios, fructificáis para la santidad; y el fin, la vida eterna». El fin efectivamente es este, el de la vida eterna. Pero debe haber una gran ruptura que está definida por la respuesta ¿A quién sirves? No podemos servir...

Nosotros somos de Dios

Guiados aún por la pregunta que nos suscita el Evangelio del Domingo pasado ¿Qué es de Dios? las lecturas de la liturgia de estos días han ido respondiendo de a pocos.  El día lunes el Evangelio según San Lucas ilumina más la reflexión sobre las respuestas para aquella pregunta, con una parábola, en donde Dios le dice al hombre necio, luego de advertirle que esa misma noche morirá: «Lo que has acumulado, ¿para quién será?». Enseñando con esto que los frutos de nuestras obras deben ser de Dios, deben ser ofrecidos a Él, por lo tanto nuestros actos deben ser dignos de Dios; es como cuando reconocemos una buena marca de un automóvil o cierto producto, sabemos que el rendimiento de dicho artículo u objeto será digno del nombre de marca que lleva, es decir, su rendimiento habla de su fabricante. Nuestros actos, como cristianos auténticos que queremos ser, es decir verdaderos seguidores de Cristo, deben hablar de su presencia en nuestras vidas. Bajo esto entonces debemos acumular teso...

¿Qué es de Dios?

Esta es la pregunta con la que abrimos esta semana y que nos la plantea el Evangelio del primer día de la semana, el día del Señor, el Domingo. Escuchábamos pues en el Evangelio de la Misa que el Señor luego de haber visto la intención con malicia de los que le preguntan si es lícito o no pagar el tributo al César, responde: «Mostradme la moneda del tributo. Ellos le presentaron un denario. Y les dice: «¿De quién es esta imagen y la inscripción? Dícenle: «Del César.» Entonces les dice: «Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios» . Al respecto el Papa Benedicto XVI, el día de ayer, hizo una reflexión en la que me apoyo y uso como guía: (...) El tributo a César se paga, porque la imagen en la moneda es suya; pero el hombre, todo hombre, lleva consigo otra imagen, la de Dios, y por tanto es a Él, y sólo a Él que cada uno es deudor de la propia existencia. Los Padres de la Iglesia, que se basan del hecho que Jesús se refiere a la imagen del Emperador acuñada...

El apóstol debe rezar por las personas a las que les anuncia el Evangelio

En la segunda lectura de ayer Domingo, San Pablo nos da una lección a todos los discípulos del Señor que hacemos apostolado, es decir que anunciamos con nuestra vida, testimonio y palabra, a Cristo. Dirigiéndose a la Iglesia de los Tesalonicenses, en su primera carta hacia ellos, manifestando que está con Silvano y Timoteo, dice en el segundo versículo: «En todo momento damos gracia a Dios por todos vosotros, recordándoos sin cesar en nuestras oraciones». No basta pues el primer momento del anuncio, que es en donde además, por obra del Espíritu Santo, la persona que ha tomado contacto con el apóstol, se asombra ante la presencia de Cristo en su vida, con diversas manifestaciones del Señor. San Pablo propone con su ejemplo, rezar por aquellos que antes ha visitado y a los que les ha anunciado el Evangelio, en todo momento da gracias a Dios por ellos y los tiene presente en sus oraciones, los recuerda sin cesar.

El Evangelio es una fuerza de Dios

En este primer capítulo de la Carta a los Romanos, el Apóstol evidencia su hambre de anunciar el Evangelio de Jesucristo, muestra claramente el ardor que tiene por llevar a Cristo a los demás, de los que sabe además que lo necesitan, como lo dice en los versículos anteriores a los que ahora vamos a meditar: «14 Me debo a los griegos y a los bárbaros; a los sabios y a los ignorantes: 15 de ahí mi ansia por llevaros el Evangelio también a vosotros, habitantes de Roma» . Hoy en la primera lectura tenemos los versículos del 16 al 25, todavía en el primer capítulo de la carta. No me avergüenzo del Evangelio «16 Pues no me avergüenzo del Evangelio, que es una fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree...»  El testimonio de San Pablo viene cargado de una fuerza real, que él vive, pues el Evangelio lo ha salvado, el Apóstol se ha encontrado con Cristo. Ha escuchado su voz: "Yo soy Jesús, a quien tú persigues". Efectivamente se ha encontrado con el Evangelio vivo, ha ...

Llamados y elegidos

En la primera lectura de hoy vemos al inicio de la Carta a los Romanos una presentación del Apóstol, que marca su identidad, dice: "apóstol por vocación, escogido para el Evangelio de Dios" y en otra traducción dirá: "he sido llamado por Dios para ser apóstol y elegido por él para proclamar su Evangelio". Anunciar el Evangelio, éste, dice San Pablo, se refiere al Hijo de Dios, nacido según la carne, de la estirpe de David. Se refiere al Señor Jesús. Pablo, el Apóstol, ha sido llamado a anunciar a Cristo. Apóstol por vocación El apóstol es un enviado, pero no sólo es eso; en la audiencia del 2 de agosto del 2006 el Papa Benedicto XVI reflexiona sobre las características del apóstol. ¿Qué tipo de personas eran los Apóstoles? En pocas palabras, podríamos decir que eran "amigos" de Jesús. Él mismo los llamó así en la última Cena, diciéndoles: "Ya no os llamo siervos, sino amigos" (Jn 15, 15). Fueron, y pudieron ser, apóstoles y testigos de Cris...

"El susurro de una brisa suave"

Como el susurro de una brisa suave es la oración, el momento de diálogo con Dios. A veces con criterios que no son de Dios, más bien, del mundo, esperamos que la respuesta del Señor ante nuestras peticiones o largos ratos de oración sobre algunos asuntos, sean muy visibles con signos claros, y algo fuerte como para darnos cuenta en medio de nuestro tan atareado ritmo cotidiano, en donde muchas veces nuestra relación con el Señor queda en segundo plano. La primera lectura del día de ayer Domingo, día del Señor, nos da una buena lección sobre este asunto, que creo será una buena pauta para vivir en esta semana. En el libro I de Reyes, hacia el capítulo 19 (19, 9a. 11-13a, para ser exactos), el profeta Elías había llegado ya al monte Horeb, y es en donde le fue dirigida la palabra de Yahveh: "Sal y ponte en el monte ante Yahveh". La idea era que debía esperar el paso de Yahveh. Comienza con el paso de un huracán fuerte, pero en él no está Yahveh, luego viene un temblor, y ta...

Éste es nuestro Dios, en quien esperamos

En la primera lectura de hoy Domingo el Señor a través del profeta Isaías nos muestra el Reino al cual estamos convocados y da a todos la esperanza de llegar a él, da el sentido que tienen los dolores y sufrimientos que se asumen y se enfrentan cuando cargamos la Cruz, esta esperanza llegará, en tanto asumamos lo que sabemos se requiere para llegara a la Promesa que el Señor nos hace. Dice Isaías en los versículos finales del capítulo 25: 8 consumirá a la Muerte definitivamente. Enjugará el Señor Yahveh las lágrimas de todos los rostros, y quitará el oprobio de su pueblo de sobre toda la tierra, porque Yahveh ha hablado. 9 Se dirá aquel día: «Ahí tenéis a nuestro Dios: esperamos que nos salve; éste es Yahveh en quien esperábamos; nos regocijamos y nos alegramos por su salvación». 10 Porque la mano de Yahveh reposará en este monte. Luego de haber dicho que el Señor preparará a todos los pueblos en aquél monte un convite de manjares frescos, convite de buenos vinos, Is...

Pedid, buscad y llamad

En el Evangelio de San Lucas (11, 5-13) hoy nos da el Señor algunas luces respecto a esa relación de hijo - Padre. Somos sus hijos, y si lo somos, es decir vivimos auténticamente como tales, él velará por nosotros, por lo que necesitemos, lo que nos haga falta. Nos invita pues, a recurrir a él con confianza de hijos. Como dice en la pregunta que plantea: "Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿Cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?". Entonces el Señor nos dice: "Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá".

El día que el Señor actúe

La primera lectura, correspondiente al día de hoy, nos muestra la meta a la cual todo cristiano que persevere en el buen combate de la fe, llegará. Se trata del libro de Malaquías (3, 13-20). Podemos ver que lo que describe el texto es lo que pasa ahora, cosas como: "los arrogantes son llamados felices", "dichosos los malvados", "a los impíos les va bien", "tentando a Dios escapan libres". Sin embargo, a través del profeta, el Señor declara a los que son del Señor, los que lo sirven: "El día que yo actúe, ellos serán mi propiedad, me compadeceré de ellos, como un padre se compadece del hijo que lo sirve, entonces verán la diferencia entre el justo y el malvado, entre los que sirven a Dios y los que no le sirven". En esto queda la respuesta a la pregunta de los que dicen "no vale la pena servir al Señor": "¿Qué sacamos con guardar sus mandamientos?". Ésa es nuestra meta: que el Señor nos escoja para vivir con él d...

Martas y Marías

En el Evangelio de hoy nos encontramos con Marta y María, quienes reciben al Señor Jesús en su casa, quien va de paso y se detiene en este pueblo. Veamos el Evangelio de San Lucas, 10. 38 Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. 39 Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, 40 mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude.» 41 Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; 42 y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada.» Al meditar esta cita podemos ver que Marta recibe al Señor Jesús en su casa, y al pasar, Jesús se encuentra con María, hermana de Marta, quien se sienta a sus pies a escuchar su Palabra. Marta en medio de muchos quehaceres se acer...

La fuerza de la conversión

Escuchamos o leemos en la primera lectura de hoy (Jonás 3, 1-10)... ...clamen a Dios con fuerza; que cada uno se convierta de su mala conducta y de la violencia que hay en sus manos. 9 ¡Quién sabe! Quizás vuelva Dios y se arrepienta, se vuelva del ardor de su cólera, y no perezcamos.» 10 Vio Dios lo que hacían, cómo se convirtieron de su mala conducta, y se arrepintió Dios del mal que había determinado hacerles, y no lo hizo. Nínive estaba situada en la confluencia entre el río Tigris y el Khosr, Nínive era un importante punto de paso de las rutas comerciales que cruzaban el Tigris. Ocupaba una posición central en las rutas entre el Mediterráneo y el Índico, uniendo así el Este y el Oeste, recibiendo influencias y riqueza de muchos lugares. Llegó a convertirse en una de las más grandes ciudades antiguas de la historia. Descrita por Jonás como una ciudad grande de tres días de recorrido. La ciudad de Nínive iba a ser destruida en cuarenta días si es que no se arrepentían d...