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Permanecer, con el corazón firme, unidos al Señor

En la primera lectura del día de hoy se nos propone Hechos de los Apóstoles en donde leeremos sobre Bernabé a quién celebramos también como memoria en la Liturgia de las Horas. Me llamó la atención el versículo 23 de esta lectura que dice «cuando llegó y vio la gracia de Dios se alegró y exhortaba a todos a permanecer, con corazón firme, unidos al Señor». Se trata pues de la llegada de Bernabé a Antioquía, lugar donde llamaron por primera vez a los discípulos "cristianos", allí había acontecido una acción de Dios, hubo muchas conversiones y muchos se abrazaron a la fe, a causa del anuncio del Evangelio, al ver esto Bernabé es que con alegría les da la exhortación del versículo a meditar.

Luego de la acción de Dios en ellos los exhorta a permanecer primero con corazón firme, y es que comenzando en el camino del Señor el corazón debe ir fortaleciéndose ¿y cómo sucede esto? estando más cerca de Cristo, él es quien fortalece nuestros corazones, ya lo dice el salmo III que encontramos hoy en el Oficio de Lectura «Sed fuertes y valientes de corazón los que esperáis en el Señor», efectivamente los que esperamos en Cristo seremos fuertes y valientes de corazón pero para esto tenemos que tener puesta nuestra esperanza siempre en el Señor Jesús.

En segundo lugar dice la exhortación de Bernabé "unidos al Señor", aunque ya está dicho en la meditación anterior, quise separarla porque hay también algo que decir sobre esto. Pues se trata de permanecer unidos a Cristo, hoy que vemos muchas cosas que nos distraen, desde circunstancias específicas, preocupaciones, cosas en las que más bien deberíamos tener al Señor más presente. Cuando sucede lo contrario no estamos unidos al Señor, estamos separados, vivimos doble vida, una con él y otra sin él, y se trata de vivir una sola vida con él.

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