Ir al contenido principal

El Señor sigue cooperando confirmando nuestras palabras con señales

Por el Evangelio de hoy participamos de la ascensión de nuestro Señor Jesucristo a los cielos, San Marcos relata que antes de ascender el Señor ha hablado con sus discípulos y en ese momento les dice "vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará". Y más adelante veremos cómo el Señor, luego de la ascensión no deja solos a los discípulos a quienes ha enviado al mundo a evangelizar, cooperaba confirmando la palabra con señales que los acompañaban.

Podríamos preguntarnos ¿cuáles son las señales de ahora? ¿cuáles son las señales con las que el Señor acompaña? y estas preguntas nos despiertan la atención respecto a lo espiritual, pues poco vemos lo espiritual, poco prestamos atención a las cosas de Dios, por lo tanto nuestra mente probablemente esté llena de preocupaciones de este mundo, así ¿cómo podemos pedir ver señales? incluso esto pasa muchas veces entre los discípulos de hoy, entre los apóstoles de hoy, nos dejamos distraer por las cosas del mundo, por las preocupaciones, por las cosas que son como el mar y el viento que atormentaban a Pedro y dejó de ver al Señor. 

Jesucristo hoy sigue acompañando a sus apóstoles, y son muchas sus señales, el gran poder de la oración por ejemplo, que como ha señalado hoy el Papa "cuando elevamos al Señor nuestra confiada oración en Cristo, ella atraviesa los cielos y alcanza a Dios mismo y es escuchada por Él y es respondida". La respuesta de Jesús a nuestras oraciones es una señal muy fuerte.

Pidamos como pide hoy San Pablo en la segunda lectura, al Padre, que ilumine los ojos de nuestro corazón para poder comprender este misterio, para poder prestar mayor atención a las cosas que él nos encomienda hacer en este mundo. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Es Dios nuestro bien?

"Tú eres mi Señor: mi bien, nada hay fuera de ti" rezamos en el segundo versículo del salmo 16 (15) que la liturgia nos propone hoy. Estas palabras nos la podemos plantear en una pregunta hoy ¿Es el Señor nuestro bien?  Para decir que Dios es nuestro bien primero debemos reconocer que solo Él es bueno y que sólo en Él podemos encontrar el bien, que toda obra suya es buena,  "Vio Dios cuanto había hecho y era muy bueno" (Gen 1, 31). Cuando a Jesús le dicen "Maestro bueno" Él responde "¿Porque me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo Dios" (Mc 10, 18). En las sagradas escrituras podemos descubrir el bien que Dios hizo a su pueblo amado, al pueblo que incluso en los momentos que persiguió el mal, fue perdonado, salvado, rescatado y guiado constantemente hacia aquello que era el bien para ellos.  Vemos también en sus páginas que aquellos que buscan practicar el bien no están libres de sufrimientos, y es así como descubren que después de la experien...

Cómo vivir la misericordia de Dios en la vida diaria

" Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso... Con la medida que midáis, se os medirá " (Lc 6,36.38).  Estas palabras del Señor Jesús nos tocan profundamente. ¿Cuántas veces nos hemos encontrado midiendo nuestra compasión, calculando nuestro perdón, racionando nuestro amor? En este pasaje, Él nos invita a un ejercicio de conversión: aprender a amar como ama el Padre . Entre dos medidas: la humana y la divina  Nuestra naturaleza humana tiende a calcular, a medir, a sopesar el dar y el recibir. Es muy comprensible: buscamos protegernos, queremos asegurar cierta reciprocidad. Pero Jesús nos presenta una medida diferente: la medida desbordante del amor divino. La misericordia de Dios no conoce límites, no lleva cuentas, no guarda registro de los agravios . Difícil ¿no?  El desafío de la misericordia sin límites ¿Cómo amar a quien nos ha herido? ¿Cómo perdonar lo que parece imperdonable? La lógica humana nos empuja hacia la retribución, pero el Evangelio nos lla...

Cómo hacer con lo que nos angustia

Hoy en la segunda lectura de la Misa recibimos una clave que nos puede ayudar mucho a sobrellevar las dificultades con las que cada uno se encuentra en el camino. San Pablo escribe a los Filipenses y dice: "Que nada os angustie; al contrario en cualquier situación presenten sus deseos a Dios, orando, suplicando y dando gracias". Rápidamente solemos angustiarnos y quizá al quedarnos en esta experiencia renegamos y nos amargamos, más el Señor nos da un mensaje claro "que nada nos angustie". Nada debería ser causa de angustia para el que tiene puesta su confianza en el Señor, para aquél que sabe bien de quien se fía. Es lo que estamos llamados a vivir, la confianza en Él. No nos deja sólo con esta idea, San Pablo en su carta a los Filipenses nos dice cómo podemos lograrlo. Primero debemos presentar todas nuestras inquietudes al Señor , en cualquier circunstancia, duda, sufrimiento, incertidumbre, soledad, etc.  En segundo lugar debemos siempre rezar , pidamos al ...