Ir al contenido principal

Lo que hace el lobo

Dice el Señor, según el evangelio de san Juan (10, 1-10) que el que no entra por la puerta del corral, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido. El ladrón, o sea el lobo, entra para hacer tres cosas, según dice el Maestro "robar, matar y destruir". Estas tres palabras resumen el trabajo del lobo.

El lobo nos roba, entendiendo lo que se explica con la figura del lobo, es decir al demonio, profundicemos un poco más en lo que hace o veamos sus intenciones, a la luz de lo dicho por el Buen Maestro.

Entonces el lobo roba lo bueno que tienes, él rechaza la bondad, por lo tanto hará de todo para eliminarla, y junto a ella la inocencia, roba la dignidad que cada uno de nosotros tiene en cuanto somos hijos de Dios, esto es lo que nos quiere quitar, que no nos veamos como hijos. El lobo trabaja por robarnos la pureza, y en un mundo tan sexualizado no le resulta muy difícil hacerlo.

Por otro lado dice el Maestro, que el lobo mata. Quiere matar, en primer lugar, el amor que le tenemos a Dios, en esto, alejarnos de Dios no le resulta difícil, porque hay tantas cosas para hacerlo, y al no estar tan sólidos y fortalecidos en Cristo, como firmes en nuestra fe, efectivamente la cosa es más sencilla para él. Él quiere matar a la obra de Dios, el hombre, nos quiere matar, es enemigo nuestro.

Y por último, destruye, es como termina su trabajo, en la destrucción total, empieza robándonos, quitándonos lo que es esencial para nosotros, luego va matando lo que tenemos interiormente y nos une a Dios para finalmente destruirnos en la total lejanía de Dios, al habernos apartado de él, nos destruye.

Que esta reflexión sirva para considerar las acciones del lobo. Él quiere entrar al corral, es su intención, pero sepamos bien con estas palabras lo que quiere hacer con nosotros que somos las ovejas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Es Dios nuestro bien?

"Tú eres mi Señor: mi bien, nada hay fuera de ti" rezamos en el segundo versículo del salmo 16 (15) que la liturgia nos propone hoy. Estas palabras nos la podemos plantear en una pregunta hoy ¿Es el Señor nuestro bien?  Para decir que Dios es nuestro bien primero debemos reconocer que solo Él es bueno y que sólo en Él podemos encontrar el bien, que toda obra suya es buena,  "Vio Dios cuanto había hecho y era muy bueno" (Gen 1, 31). Cuando a Jesús le dicen "Maestro bueno" Él responde "¿Porque me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo Dios" (Mc 10, 18). En las sagradas escrituras podemos descubrir el bien que Dios hizo a su pueblo amado, al pueblo que incluso en los momentos que persiguió el mal, fue perdonado, salvado, rescatado y guiado constantemente hacia aquello que era el bien para ellos.  Vemos también en sus páginas que aquellos que buscan practicar el bien no están libres de sufrimientos, y es así como descubren que después de la experien...

Cómo vivir la misericordia de Dios en la vida diaria

" Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso... Con la medida que midáis, se os medirá " (Lc 6,36.38).  Estas palabras del Señor Jesús nos tocan profundamente. ¿Cuántas veces nos hemos encontrado midiendo nuestra compasión, calculando nuestro perdón, racionando nuestro amor? En este pasaje, Él nos invita a un ejercicio de conversión: aprender a amar como ama el Padre . Entre dos medidas: la humana y la divina  Nuestra naturaleza humana tiende a calcular, a medir, a sopesar el dar y el recibir. Es muy comprensible: buscamos protegernos, queremos asegurar cierta reciprocidad. Pero Jesús nos presenta una medida diferente: la medida desbordante del amor divino. La misericordia de Dios no conoce límites, no lleva cuentas, no guarda registro de los agravios . Difícil ¿no?  El desafío de la misericordia sin límites ¿Cómo amar a quien nos ha herido? ¿Cómo perdonar lo que parece imperdonable? La lógica humana nos empuja hacia la retribución, pero el Evangelio nos lla...

Cómo hacer con lo que nos angustia

Hoy en la segunda lectura de la Misa recibimos una clave que nos puede ayudar mucho a sobrellevar las dificultades con las que cada uno se encuentra en el camino. San Pablo escribe a los Filipenses y dice: "Que nada os angustie; al contrario en cualquier situación presenten sus deseos a Dios, orando, suplicando y dando gracias". Rápidamente solemos angustiarnos y quizá al quedarnos en esta experiencia renegamos y nos amargamos, más el Señor nos da un mensaje claro "que nada nos angustie". Nada debería ser causa de angustia para el que tiene puesta su confianza en el Señor, para aquél que sabe bien de quien se fía. Es lo que estamos llamados a vivir, la confianza en Él. No nos deja sólo con esta idea, San Pablo en su carta a los Filipenses nos dice cómo podemos lograrlo. Primero debemos presentar todas nuestras inquietudes al Señor , en cualquier circunstancia, duda, sufrimiento, incertidumbre, soledad, etc.  En segundo lugar debemos siempre rezar , pidamos al ...