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Ahora nos toca dar testimonio de lo que hemos presenciado

En estos días la liturgia nos propone meditar versículos de los Hechos de los Apóstoles. Hoy Domingo vemos a Pedro que toma la palabra y comienza a hablar del maestro, del Señor Jesús que ha resucitado. Nosotros -dice Pedro- somos testigos de todo lo que hizo en la región de los judíos y en Jerusalén. Nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de entre los muertos. Y nos mandó que predicásemos al Pueblo, y que diésemos testimonio de que él está constituido por Dios juez de vivos y muertos.

En el capítulo 10 de Hechos (34a. 37-43), de donde hoy vamos meditando, quiero destacar algunas ideas que hoy debemos vivir los apóstoles de este siglo, y justamente después de la experiencia de la Cuaresma y la Semana Santa. Dice San Pedro «Somos testigos de todo lo que hizo», efectivamente lo somos, y esto implica haber presenciado y guardado todos los sucesos del misterio de la Pasión y muerte del Señor Jesús en los días del Triduo Pascual.

El Papa Benedicto XVI comenta, a propósito del tiempo pascual, que el discípulo tiene la misión de testimoniar la muerte y la resurrección de su Maestro y su vida nueva. Tenemos pues que hablar de lo que hemos visto en estos días, y lo que hemos visto es el mayor acto de amor fundamentado en la entrega del Hijo de Dios por salvar a toda la humanidad, a cada uno de nosotros, hemos presenciado el amor hecho concreto, y también al acompañar al Señor, hemos aprendido a amar, sabemos ahora que amar implica sufrimiento, dolor, debe pasar por el sacrificio. Si somos testigos, debemos dar testimonio de lo que hemos visto y escuchado, de lo que hemos aprendido en este tiempo, es lo que nos toca.

Como dice San Pedro en la cita que meditamos, es lo que el Señor Jesús nos ha mandado hacer, predicar a todos sobre lo que hemos visto.

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