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"Apártate del mal y haz el bien"

Del Salmo 36

Hacer el bien implica que previamente hemos hecho la opción de apartarnos del mal, apartarnos quiere decir separarnos, alejarnos, retirarnos. Para poner por obra lo que meditamos propondremos dos puntos: El primero, alejarnos de las ocasiones del mal, es decir de todos aquellos espacios en donde es propicio actuar mal, en donde nos podemos encontrar en ocasión de cometer algún pecado, de una situación que nos puede hacer faltar a la caridad. Y en segundo lugar, es algo más personal, apartarme de mi propio mal, es decir alejar de mí aquellas obras en donde yo hago mal, hago daño a los demás, me hago daño a mí mismo. Estas acciones se convierten en obstáculos para poder obrar el bien que el Señor me pide. Me corresponde esfuerzo para dejar de hacer lo que está mal y sé por la voz de mi conciencia que está mal, eso nos mantiene en la oscuridad, alejados del Señor.

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