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Dios realmente nos ama y nos quiere salvar

Hacer memoria de nuestras malas acciones nos lleva a ser conscientes de nuestra fragilidad, este ejercicio es recto cuando está iluminado por la memoria de la acción bondadosa de Dios en nuestras vidas permitiéndonos entender que Dios nos quiere infinitamente, él tiene mucho amor por nosotros y nos quiere salvar, como dice san Pablo a Tito "no por obras de justicia que hubiésemos hecho nosotros, sino según su misericordia". Esto nos ayuda amonestándonos y alentándonos a ser obedientes, a estar prontos para toda obra buena, a no injuriar, a ser apacibles, a mostrar mansedumbre con todos los hombres, en últimas a asumir el esfuerzo que implica la caridad.

En la primera lectura de hoy san Pablo le dice a Tito: "Porque antes también nosotros, con nuestra insensatez y obstinación, íbamos fuera de camino; éramos esclavos de pasiones y placeres de todo género, nos pasábamos la vida fastidiando y comidos de envidia, éramos insoportables y nos odiábamos unos a otros". Vemos como le recuerda esas cosas malas que hacían antes de conocer la intervención bondadosa del Señor quién a pesar de esas acciones manifiesta su bondad, su amor por los hombres.

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