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Necesitamos a Jonás y comportarnos como Nínive

La liturgia de la Palabra hoy nos relata en la primera lectura la historia de Jonás y la ciudad de Nínive. Meditemos esta lectura visto desde dos puntos, el primero "Jonás" fue llamado por Dios para anunciar la destrucción de Nínive por su mala conducta. El segundo "Nínive" que recibe el mensaje y toma una resolución pronta ante tal noticia. Dios, dice la lectura, al ver todo lo que los ninivitas hacían para convertirse de su mala conducta se arrepintió de las amenazas que había hecho a este pueblo a través de Jonás y no las cumplió.

Necesitamos como sociedad de esas personas llamadas, convocadas por Dios para que nos ayuden a ver el designio de Dios, para que nos ayuden a ver si es que nuestro comportamiento es el adecuado en miras a llegar al cielo, que nos ayuden a caminar por los caminos del Señor, necesitamos de aquellos "Jonás" que denuncien la mala conducta. Dios sigue llamando a personas a quienes los invita a consagrarse para dedicarse a esta misión, proclamar la Palabra de Dios para el pueblo.

Por otro lado diremos también que necesitamos comportarnos como Nínive, pues los pobladores escucharon y creyeron en Dios prontamente, inmediatamente decretaron ayuno y penitencia desde el más grande hasta el más pequeño. Todos clamaban a Dios con todas sus fuerzas y se pidió que cada uno se convierta de su mala conducta y de la violencia que había en sus manos.

Finalmente llama la atención que Dios ve lo que los Ninivitas hacían y no cumple con lo que anunciaba a través de Jonás. Es interesante destacar que no basta sólo arrepentirse sino que se debe traducir en actos concretos, algo debemos hacer para convertirnos de nuestra mala conducta, no basta verlo, diagnosticarlo.

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