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El camino de la Vida Cristiana

Y dice hoy el Señor a su Pueblo cristiano reflejado en Israel. "Conviértete, Israel, al Señor tu Dios, pues tus culpas te han hecho caer". En otra traducción, encontramos esto enriquecido "Vuelve Israel a Yahveh tu Dios, pues has tropezado por tus culpas". Convertirse y Volver, son dos palabras que se relacionan mucho, pues cuando hablamos de conversión cristiana, de convertirnos a Cristo, estamos hablando de volver a ser lo que fuimos, tal y como el Señor nos ha soñado y pensado al crearnos, volver a ser quienes somos y que ha sido trastocado, tergiversado por el pecado, y ya no vemos lo que somos, el pecado nos desforma.



El tropiezo indica que hay un camino. Para nosotros hay un camino y es el de la Vida Cristiana, que es seguir a Cristo, en ese camino tropezamos a causa de cosas que no vemos o que vimos y tercamente seguimos sabiendo que nos podíamos caer, son las piedras que como en todo camino aquí también encontramos, piedras puestas por aquellos que nos tienden una red para caer, por el enemigo, el demonio o a veces por nosotros mismos, nuestro hombre viejo.

Los caminos del Señor son rectos, dice la primera lectura que venimos meditando (Os 14, 2-10), los justos caminan por ellos, pero los pecadores tropiezan con ellos. Es el pecado el que no nos deja ver el camino mientras caminamos, nos distrae, pone nuestra mirada en otro lado, los pecadores encuentran en ese camino recto dificultad al caminar, incomodidad, los rectos ven un camino que los lleva hacia Dios, los pecadores ven en cambio un camino absurdo y se van.

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