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Cuando el hombre pide ayuda a Dios

El salmo que la liturgia de la Palabra nos presenta hoy sábado, fiesta de Nuestra Señora de los dolores, nos permite meditar acerca de las frases de exclamación de ayuda que podemos dirigir a nuestro Padre que está en los Cielos, mirando hacia lo alto, en el encuentro con él en medio de nuestra oración, cuando nos topamos con esta experiencia cotidiana de necesidad de ayuda, de guía, de orientación, porque nos damos cuenta que solos no podemos.

Nos sirve de mucho tener frases de la Sagrada Escritura con las que podamos responder a las tentaciones y diversas dificultades que encontramos en el camino de nuestra vida cristiana.

Algunas de estas las escribo a continuación para tenerlas a manera de jaculatorias:
  • Inclina tu oído hacia mí.
  • Ven a prisa a liberarme.
  • Por tu Nombre, dirígeme, guíame.
  • Sácame de la red que me han tendido.
  • Yo confío en tí, Señor.
  • Líbrame de los enemigos que me persiguen.
Y a continuación el salmo para que puedan rezarlo completo.
Salmo 30:  
"Sálvame, Señor, por tu misericordia"
A ti, Señor, me acojo: / no quede yo nunca defraudado; / tú, que eres justo, ponme a salvo, / inclina tu oído hacia mí. R. 
Ven aprisa a librarme, / sé la roca de mi refugio, / un baluarte donde me salve, / tú que eres mi roca y mi baluarte; / por tu nombre dirígeme y guíame. R. 
Sácame de la red que me han tendido, / porque tú eres mi amparo. / A tus manos encomiendo mi espíritu: / tú, el Dios leal, me librarás. R. 
Pero yo confío en ti, Señor, / te digo: "Tú eres mi Dios." / En tus manos están mis azares: / líbrame de los enemigos que me persiguen. R. 
Qué bondad tan grande, Señor, / reservas para tus fieles, / y concedes a los que a ti se acogen / a la vista de todos. R.

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