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Instrúyeme, enséñame y guíame

Meditando el salmo que nos propone la liturgia de la Palabra de hoy aprenderemos a dirigirnos al Señor con tres invocaciones, sencillas, fáciles de recordar y que nos ayudarán a tener presente al Señor en cada una de las cosas que realicemos en este día.
Salmo Responsorial: 118
R: "Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos." 
Dichoso el que, con vida intachable, / camina en la voluntad del Señor. R.
Instrúyeme en el camino de tus decretos, / y meditaré tus maravillas. R.
Escogí el camino verdadero, / deseé tus mandamientos. R.
Enséñame a cumplir tu voluntad / y a guardarla de todo corazón. R.
Guíame por la senda de tus mandatos, / porque ella es mi gozo. R.
Cumpliré sin cesar tu voluntad, / por siempre jamás. R
Necesitamos que sea el Señor quien nos eduque, quien nos forme, sobre todo en el camino de ir cumpliendo el Plan que él tiene para nosotros, en este sentido es que debemos pedirle que nos INSTRUYA en el camino de sus decretos para poder caminar cumpliendo esa voluntad de Dios, cuando pedimos y dejamos que él sea nuestro maestro nos abrimos al hermoso momento de meditar en las maravillas, es como si un astrónomo nos enseñara a contemplar las estrellas, veremos que es distinto verlas por nuestra cuenta que sabiendo un poco más de ellas. Entonces debe ser el Señor Jesús quien nos ENSEÑE a cumplir la voluntad de Dios y a guardarla de todo corazón. Pidámosle que él nos GUÍE por su camino. En esto encontraremos nuestro gozo.

Repitamos hoy: "Señor instrúyeme, enséñame y guíame por tus caminos".

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