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Él nos escucha, nos responde y nos libra de todo lo que nos angustia

Más de uno debe haber escuchado decir en distintas ocasiones frases como "Dios no nos escucha", "¿Para qué rezas? si no encontrarás respuesta", y el testimonio del salmo de hoy nos muestra lo contrario. ¡Dios responde!. Dice la antífona «Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha». Y así sucede cuando uno se acerca a pedir al Señor, con una fe fuerte, con firmeza, esperando en su respuesta, puede demorar, pues nuestros tiempos no son los de Dios. 

Una forma como acercarnos a pedir nos la propone el mismo salmista cuando dice: «Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias». Cuando el Señor está presente en nuestra vida, en todo lo que hacemos, eso es lo que sucederá. Cuando le consultes qué hacer en las cosas que no sabes cómo actuar, cuando le pidas sabiduría para que oriente tus decisiones, el Señor te responderá, te librará de aquello que te angustia.

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